La herencia de la colonización portuguesa en Brasil y sus impactos en el sistema educativo nacional: la obstrucción del derecho a la educación

La herencia de la colonización portuguesa en Brasil y sus impactos en el sistema educativo nacional: la obstrucción del derecho a la educación

Artículo de Heleno Araújo Filho, Presidente de la CNTE de Brasil

Heleno Araújo Filho, Presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación de Brasil (CNTE), redactó el siguiente artículo, publicado en la edición Nº 6 de la versión en español de la publicación PoliTeknik International. Reproducimos el texto a continuación.

Heleno Araújo Filho1

Presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación CNTE – BRASIL

Una de las mayores marcas de la desigualdad brasileña se encuentra en el déficit educativo en el país que es resultado, aún, de las decisiones tomadas por las élites nacionales desde su colonización, misma que, lamentablemente, perduró después del proceso de independencia del país del juicio de la metrópoli portuguesa. Al contrario del modelo de colonización española que se vió aplicar en casi la totalidad de los países de Hispanoamérica, Brasil sufre con la opción tomada por la Corona Portuguesa de abstenerse respecto a cualquier política de desarrollo del sistema educativo nacional. Eso sucedió a pesar del modelo de colonización en la que vivimos ha sido marcado por especificidades históricas incomparables, donde no se vió en ninguna otra parte del mundo, como el traslado de la corte portuguesa a Brasil en 1808, durante la invasión francesa de Portugal por Napoleón Bonaparte en 1807.

La llegada de la Corona portuguesa a la colonia de Brasil constituye un hecho histórico único en el mundo y representó un hecho inédito que una colonia albergue y acoja una corte europea: la familia real portuguesa, su corte de nobles y miles de sirvientes se establecieron en Brasil en 1808 y las órdenes del Imperio portugués emanaron de los trópicos. Por el contrario de lo que se podía esperar con tal medida que perduró hasta la víspera de nuestra independencia nacional de Portugal en 1821, en la colonia de Brasil nada fue aprovechado, ni en la constitución ni en la formación de sus sistemas educativos con la presencia de los colonizadores. Esto sucedió a pesar de que la transferencia de la Corona a la colonia de Brasil representó un hecho de suma importancia para la constitución de la identidad que, posteriormente, se llamó a sí misma brasileña.

A pesar de este panorama general, este llamativo hecho es muy diferente a lo que se distingue en la colonización de Hispanoamérica, que tuvo un formato diferente, a manera general, al que se experimentó en Brasil. Bolivia, por ejemplo, tuvo constituida una universidad muy importante en su territorio incluso antes de su proceso de independencia colonial con España, cuando aún se vivía de la riqueza de la exploración minera colonial, la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca fue fundada en 1624 en la ciudad de Sucre en Bolivia. Eduardo Galeano, en su célebre libro “Las venas abiertas de América Latina”, menciona este importante hecho que revela las diferencias en los modelos de colonización desarrollados en las Américas por los españoles y portugueses. Más de 2 siglos después, Brasil experimentó la constitución de su primer instituto educativo, vinculado al área del Derecho.

El historiador brasileño Luís Cláudio Rocha Henriques de Moura, en su tesis doctoral, explica y sitúa históricamente como se produjo este proceso de formación de los primeros sistemas educativos en la América Portuguesa:

“La primera mitad del siglo XIX fue el momento para el país de lanzar las bases del sentimiento nacional y organizar las propuestas de nación. Las instituciones ligadas a la cultura comenzaron a desarrollarse. La prensa, las facultades – la primera en Olinda, de Derecho, en 1828, seguida de la de Medicina, en 1832, en Salvador – los Institutos Históricos, los teatros, museos y bibliotecas comenzaron a integrar la vida cultural de algunas de las principales ciudades del Imperio de Brasil2”. Al compararlo con Hispanoamérica, Moura añade: “El mundo cultural de la América portuguesa, a comparación de la española, fue más pobre y con un Estado menos organizado. Hasta la llegada de la corte portuguesa en 1808, la circulación de libros y la prensa estaban prohibidas. La educación superior, que se organizó en la década de 1820 a través de unas pocas facultades, resultó apenas en la década de 1920 en la creación de una universidad en el país. Mientras que, en Hispanoamérica, la prensa, la circulación de libros y las universidades estaban presentes desde el siglo XVI”. (ídem)3.

Esos determinantes de la colonización portuguesa en Brasil trajeron restos al desarrollo de nuestro sistema educativo nacional que, incluso después de la independencia de Portugal, todavía padece en cuestión de universalización y fomento adecuado en nuestra población, en especial con los más pobres de la sociedad. Somos un país que, aún hoy, tiene una de las poblaciones con menor acceso a la educación superior, en comparación con los países de América Latina. A pesar de la considerable expansión de la educación infantil y de las enseñanzas fundamental y media (que en el país abarca a la población de 4 a 17 años), el acceso de los brasileños a la educación superior sigue siendo muy restringido, establecido en el 32,7% de los jóvenes de 18 a 24 años son estudiantes, según los datos de la encuesta del instituto oficial de investigación de Brasil en 2019.

Una encuesta de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en 2019 indicó que apenas el 21% de los jóvenes brasileños (entre los 24 y 34 años) completó la educación superior, un promedio mucho más bajo que el observado en otros países de América Latina, como Argentina (40%), Chile (34%), Colombia (29%) y Costa Rica (28%). La media de este índice entre los países de la OCDE es de 44%.

Los desafíos brasileños para superar el estado actual de obstrucción del derecho a la educación de sus pueblos son inmensos y, habiendo detectado ese diagnóstico a partir de una herencia colonial que aún nos aprisiona en un contexto de dependencia ahora instituido por un mundo cada vez más globalizado, debemos reinventarnos mientras como nación, para que, todos juntos, podamos mirar hacia adelante. El atraso educativo que siempre nos fue impuesto por determinaciones que nunca fueron construidas por nosotros mismos debe servir de ánimo para luchar por la educación del pueblo brasileño. El artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, inscrito en 1948, alienta a los brasileños a luchar por el derecho inalienable a la educación. En este próximo año de 2022, estaremos conmemorando el Bicentenario de la Independencia Brasileña y todo el movimiento educativo del país está en alerta para que sus conmemoraciones no subestimen el importante papel de la educación para nuestra población, aún tan carente de este derecho universal.

  1. Professor da Secretaria Estadual de Educação de Pernambuco e da Secretaria Municipal de Educação de Paulista/PE, actualmente es presidente de la Confederação Nacional dos Trabalhadores em Educação - CNTE.
  2. MOURA, Luís Cláudio Rocha Henriques de. Ideias de nação na Argentina, Brasile Chile (1830–1860): Juan Bautista Alberdi, José Inácio de Abreu e Lima, Andrés Bello. 2013. 368 f. Tese (Doutorado em História) — Universidade de Brasília, Brasília, 2013.
  3. Ídem, ibidem. p. 103

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