Carpas hacen de refugio provisional en HaitíLa reconstrucción de Haití todavía es materia pendiente. La solidaridad internacional continúa y la Internacional de la Educación reafirma su compromiso con el país golpeado y su sindicato la Confederación Nacional de Educadores de Haití (CNEH). Mientras tanto apenas ha llegado el 60% de la ayuda anunciada por otros países e instancias multilaterales.

Más de 1.300 profesores y 200 trabajadores no docentes perdieron la vida mientras se encontraban en sus escuelas cumpliendo con sus tareas cotidianas. Todavía no se sabe exactamente cuántos niños y estudiantes fallecieron, aunque algunos cálculos los cifran en varias decenas de miles.

Los haitianos han conmemorado el aniversario celebrando servicios religiosos por todo el país, incluso en las ruinas de la catedral de Puerto Príncipe. También se guardó un minuto de silencio a las 4:53 de la tarde, la hora exacta en la que se produjo el terremoto, de 7,0 grados en la escala de Richter. Los bancos, centros educativos y oficinas gubernamentales se cerraron el miércoles para el día de luto nacional.

El desastre diezmó comunidades enteras de viviendas, escuelas, hospitales y estructuras vitales de servicios públicos. Las pérdidas materiales aún se están contabilizando, pero la tragedia humana y los daños emocionales y psicológicos que ha sufrido la población siguen siendo demasiado abrumadores y son incalculables.

No obstante, durante los días siguientes se produjo una respuesta de la comunidad internacional sin precedentes. La Internacional de la Educación y sus afiliados también se unieron para apoyar a quienes se vieron afectados por la catástrofe.

La Confédération Nationale des Educateurs d'Haiti (CNEH), afiliada a la Internacional de la Educación en Haití, también reaccionó con rapidez, pese a que su propia infraestructura había quedado gravemente dañada. Algunos miembros de la dirección de la CNEH fallecieron, estaban heridos o habían quedado en la más absoluta indigencia, pero todos los que pudieron, ya fuera desde sus campos de refugiados o desde los coches en los que estaban viviendo (como fue el caso del Secretario General y del Subsecretario General de la organización), ayudaron en la canalización de la ayuda de la Internacional de la Educación y a todos sus miembros. Esto permitió que pudieran llevarse con éxito acciones urgentes para enviar ayuda humanitaria básica a miles de maestros y profesores de las áreas más perjudicadas.

Una vez concluyó la ayuda humanitaria, la CNEH comenzó el proceso de reorganización del sindicato para preparar la reconstrucción que había prometido la comunidad internacional. Se celebraron elecciones en sus distintas federaciones y se empezó a organizar a sus miembros. Se lanzó una campaña de captación y la Internacional de la Educación ayudó a la CNEH a restablecer su infraestructura operativa para poder funcionar como sindicato.

Por su parte el Comité Regional de la Internacional de la Educación para América Latina también se hizo presente en el país a mediados del 2010 con la colaboración que varios sindicatos afiliados a la Internacional de la Educación de América Latina realizaron para la reconstrucción de la sede sindical.

Aunque se convocó un congreso de la CNEH para establecer la nueva dirección y aprobar una nueva campaña a favor de una educación pública de calidad, estos esfuerzos se vieron dificultados pues no llegaba la ayuda prevista, sólo se había retirado el 5% de los escombros y muchas escuelas y hospitales, instalaciones sanitarias y carreteras seguían tal como estaban los días posteriores al terremoto. El fracaso crónico a la hora de invertir en la sanidad pública tuvo como resultado una epidemia de cólera que acabó con 3.500 vidas, y también se ha disparado la inestabilidad política tras la discutida elección presidencial. Por todos estos motivos, los planes de la CNEH han quedado también estancados.

Pese a todos estos reveses, y en un contexto en el que se sigue percibiendo la educación como una prioridad menor, las clases se llevan a cabo en colegios sin aulas, aseos y ni siquiera se paga a los profesores, la Internacional de la Educación y sus organizaciones afiliadas mantienen su compromiso de ayudar al pueblo de Haití, que ya ha mostrado su gran frustración por la lentitud con que se están efectuando las tareas de reconstrucción.

El Secretario General de la Internacional de la Educación, Fred Van Leeuwen, comentó que “el compromiso de la Internacional de la Educación por el pueblo haitiano sigue estando firmemente al lado de su sistema educativo y de sus profesores.”

Van Leeuwen señaló que “los donantes internacionales se comprometieron el marzo pasado a entregar 2.010 millones USD para la recuperación a largo plazo del país, pero la cantidad desembolsada para finales de diciembre ascendía a 1.280 millones USD, es decir, el 63,6%” y animó a la comunidad internacional a cumplir sus promesas de colaborar en la reconstrucción.

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