160811mx(11/08/2016 México) El 20 de julio de 2016 la Secretaría de Educación Pública de México presentó el nuevo Modelo Educativo y Propuesta Curricular para la Educación Obligatoria. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de México (SNTE) estuvo presente en la actividad para recibir la propuesta y analizarla en función de la ley nacional y los objetivos del sindicato. 

El Maestro Juan Díaz de la Torre, Presidente del SNTE, afiliada a la Internacional de la Educación para América Latina, representó a los y las docentes afiliadas y afiliados a su organización con las siguientes palabras:

"La misión fundacional e irrenunciable del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, es impulsar desde nuestro ámbito una educación pública de calidad con estricto apego al contenido filosófico del Artículo 3º Constitucional; por ello, nuestra principal coincidencia con la propuesta de modelo  educativo, presentada por el Ciudadano Secretario de Educación es que está sustentada en estos mandatos constitucionales.

Un rasgo indudable de este tiempo, es la importancia sin precedentes que adquiere el saber científico. Son claras las tendencias que indican que ingresamos a la  era  del  conocimiento. De hecho, todos los sistemas incluyendo el educativo descansan sobre una base de conocimientos, que dependen de la construcción social y su dinamismo global.

Como un gremio profundamente comprometido con los principios humanistas, pondremos énfasis de que en el nuevo modelo educativo se asegure la  formación de los valores relacionados con el fortalecimiento de la convivencia humana, el respeto de la dignidad de las personas y de la diversidad cultural, así como por la inclusión, la igualdad de derechos y de  oportunidades.

Una sociedad del conocimiento se perfila, como una forma social superadora de inequidades, a condición de que el conocimiento sea un bien que está disponible para todos. Esta es la nueva sociedad. Mucho conocimiento al alcance de todos, distribuido de tal manera que garantice igualdad de oportunidades.

La profundidad del cambio social que tiene lugar actualmente nos obliga a reformular las preguntas básicas sobre los fines de la educación, el tipo de ciudadano que deseamos formar y sobre quiénes asumen la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones, sobre qué legado cultural, qué valores  y qué sociedad deseamos construir.

Ahora que el país tiene un nuevo andamiaje institucional y un conjunto de leyes que hacen posible la transformación del sistema educativo nacional que permitirá hacer frente a los desafíos que México enfrenta, entre ellos, que las comunidades educativas se constituyan como un factor de cohesión social, de estabilidad y gobernanza.

La educación de calidad con equidad nos ayudará a recobrar el dinamismo económico, escalar a niveles superiores de bienestar social y consolidar una sociedad más justa y segura, así como a aprovechar las ventajas y oportunidades abiertas por la globalización.

La  educación pública es un medio esencial para alcanzar esos objetivos. Particularmente, para enseñar un conjunto de competencias,  desarrollar los valores y contribuir a la formación de la personalidad de los educandos; enfatizar sobre sus aprendizajes cognitivos; construir una identidad tolerante e  incluyente, respetuosa con las diferencias de género, raza u origen étnico; afianzar una responsabilidad y solidaridad con el medio ambiente.

Al igual que lo hemos hecho a lo largo de toda nuestra historia gremial, el magisterio está decidido a contribuir a la transformación del sistema educativo, al fortalecimiento de la educación y la escuela pública de calidad para todos, para que ésta vuelva a ser un gran proceso de movilidad y de     justicia social y se convierta en la base del desarrollo nacional, que brinde un horizonte de más oportunidades y un mejor futuro para todos los mexicanos.

El Nuevo Modelo Educativo debe convertirse en el instrumento de cambio para lograr una educación que sea capaz de promover el desarrollo integral del país, una economía pujante con bienestar para todos los mexicanos, con mejor distribución del ingreso y una sociedad con menos  pobreza.

Donde la convivencia armónica, la legalidad y el Estado de derecho se fortalezcan desde la base de una plena ciudadanía que asume a cabalidad no sólo sus derechos sino también sus responsabilidades.

Hoy, que conocemos la propuesta del nuevo modelo educativo, en el SNTE nos comprometemos a realizar un análisis minucioso, a reflexionar sobre la filosofía, las teorías y enfoques pedagógicos que lo sustentan, así como a enriquecer sus contenidos.

De la misma manera, analizaremos los posibles impactos laborales y profesionales, para demandar, si es el caso, el respeto irrestricto a los derechos de los trabajadores de la  educación.

En el SNTE, asumimos a la educación como un proceso social; por ello, no es posible pensar en construir un modelo educativo a partir de una sola visión; celebramos esta convocatoria a la reflexión porque la confección final del modelo educativo y el currículum para la educación básica  y  media  superior, no puede ni debe involucrar únicamente a   un reducido grupo de planificadores, administradores  o expertos que, a partir de una sola perspectiva, suelen imponer una visión filosófica e ideológica específica al proceso educativo.

Como lo ha expresado el Secretario de Educación Pública, la propuesta presentada si bien está terminada, no es definitiva.

En el marco de las reflexiones que habrán de desarrollarse a nivel nacional, es indispensable  la  más amplia participación de los docentes, directivos, padres de familia, instituciones de la República, autoridades educativas, instituciones de educación superior y centros de investigación, así como las organizaciones de la sociedad civil realmente comprometidas con la educación y la escuela públicas.

Cada actor, desde el lugar que ocupa, debe asumir como un derecho y una responsabilidad participar en el cambio y, de acuerdo con su capacidad de propuesta pedagógica, sumarse a este  proceso.

En el SNTE, congruentes con nuestro origen y las causas que promovemos con base en los principios filosóficos del Artículo 3º de la Constitución,  aspiramos a que la educación  contribuya  a  desarrollar armónica e integralmente todas las facultades del ser humano para que esté en aptitud de participar exitosamente en la sociedad del siglo XXI, caracterizada por su complejidad y cambios constantes.

El modelo educativo y el currículum deben sustentar la formación de un ciudadano con pensamiento libre, reflexivo, crítico y creativo.

Desde esta perspectiva, insistiremos en que más allá de la adquisición de competencias matemáticas, lectoras y científicas básicas, son indispensables los principios humanistas.

Debemos asegurar la formación de los valores relacionados con el fortalecimiento de la convivencia humana, el respeto a la dignidad de las personas y   de la diversidad cultural, así como la inclusión, la igualdad de derechos y, de  oportunidades.

Un componente esencial para el éxito de todo modelo educativo es desde luego el desempeño profesional docente. Y, una vez más, reiteramos, que la formación inicial, la formación continua y el desarrollo profesional debe ser un proceso integral, colaborativo, horizontal, continuo, sistemático y sistémico, a efecto de que los maestros estén en mejores condiciones para responder a las necesidades de sus  alumnos.

En consecuencia, tanto el sistema de formación  inicial de docentes como los programas de formación continua y desarrollo  profesional, requieren ser coherentes, articulados y estar estrechamente vinculados al currículum que  se  defina para la educación obligatoria.

Si queremos garantizar el derecho humano a una educación de calidad con equidad de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, es fundamental que  el modelo educativo abarque todos los componentes y dimensiones, la estructura ocupacional, así como los recursos, materiales educativos, condiciones y las herramientas que el currículum demande con el grado de idoneidad que el Artículo 3º Constitucional establece.

Conscientes de que para el funcionamiento y avance, se requiere de una verdadera evaluación de todos los componentes del sistema educativo.

Por esto, seguiremos insistiendo en que  la  evaluación debe ser integral, formativa, contextualizada e incluir otras modalidades, como la autoevaluación, la evaluación de colectivos, de pares y la observación en el aula, entre  otros.

Estas otras modalidades y sus instrumentos pueden y deben evaluar las otras áreas a saber:

Las habilidades y las emocionales.

Cuando las pruebas estandarizadas se diseñaron en los 70´s, la ciencia no tenía información suficiente sobre los otros tipos de inteligencia  que  hoy  sabemos que existen tales como, la inteligencia emocional, la inteligencia social, es decir, las relaciones entre los seres humanos.

Los maestros somos el principal motor de la transformación del sistema educativo, pero no el  único, por ello, siempre actuaremos con la responsabilidad profesional de nuestra vocación y compromiso con México.

Con esta misma responsabilidad queremos convocar a todos los actores educativos a que vayamos a la consulta del nuevo modelo educativo con  generosidad verdadera, con transparencia, poniendo el interés de México y su pueblo por encima de los intereses y las agendas de grupo.

Nadie tiene derecho a convertir la educación de los mexicanos en campo de batallas ideológicas, ni disputas políticas.

Los principios, disposiciones y mandatos contenidos en el Artículo 3º Constitucional, están fuera de toda disputa, y marcan claramente que la educación es un derecho humano que debe tutelar el Estado y ha de ser gratuita, laica, de calidad y obligatoria.

Que nadie pretenda entonces, convertir esta consulta en el detonador de debates ya resueltos a lo largo de la historia de México. Vayamos a la construcción del nuevo modelo educativo pensando siempre en el bien de la niñez y la juventud, definiendo cómo construir el futuro nacional que anhelamos: de desarrollo, de crecimiento económico, con bienestar para todos, de convivencia social armónica y de vida democrática.

De respeto a la dignidad, los derechos y libertades de cada mexicano y mexicana.

Finalmente:

Una vez más quiero manifestar públicamente a nombre de mi gremio, que compartimos las legítimas aspiraciones del Estado mexicano en materia de educación, contenidas tanto en la legislación  educativa como en los rasgos generales de la propuesta de Modelo Educativo, porque reflejan nuestras  históricas demandas.

Sin embargo es preciso reiterar, que las leyes y el Modelo educativo, son necesarios, sí, pero no son suficientes, si no se traducen en políticas públicas que obliguen a todos los involucrados a cumplir puntual y cabalmente lo  establecido.

Porque dejar la responsabilidad de transformar el sistema educativo sólo en los maestros y en las limitadas condiciones de las escuelas, no es justo, no es ético y sobre todo, debemos advertir que no se cumplirán las expectativas que esta agenda  genera.

En el SNTE, reiteramos nuestra determinación de seguir participando proactivamente y contribuir con lo mejor que sabemos hacer, educar, educar y educar para que el país logre un desarrollo sostenible, con una efectiva justicia, equidad y bienestar social para todos los mexicanos."

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