160706GUA(06/07/2016, Guatemala) Después de 10 u 8 horas de viaje llegaron mujeres sindicalistas de varias partes del país a la Ciudad de Guatemala. Muchas de ellas habían salido de noche de sus casas con el fin de reunirse, trabajar y luego volver a sus hogares. Esta es la realidad de muchas mujeres que además de ser profesionales en educación, madres, esposas, también son sindicalistas comprometidas con la transformación de la sociedad y de la educación pública.

La reunión organizada por la Internacional de la Educación para América Latina y el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala (STEG) se realizó el pasado 21 de junio, el cual fue un espacio político sindical, pero también un espacio para repensar el rol de la mujer dentro del sindicato y la situación de la mujer en general en Guatemala. Por supuesto, fue una oportunidad para hablar sobre la educación pública del país y la realidad que enfrentan las y los trabajadores de la educación, tanto de zona urbana como rural, las monolingües y bilingües, entre otros. Se retomaron temas relacionados con género, participación político sindical, políticas públicas con perspectiva de género y el rol de las mujeres dentro del sindicato.

Ante esto, podemos hacer un balance general de la situación de la mujer en este país tomando en consideración los siguientes puntos:

-Contexto político sindical: Al igual que la mayoría de países en América Latina, en Guatemala existe una estrategia del sector conservador por debilitar a los sindicatos y a los movimientos sociales en general; hay una lógica de destituir a las personas con poder sindical. Unido a esto, esta alianza entre conservadores y las políticas neoliberales fomentadas por los grupos de poder y organismos internacionales, tienen una estrategia marcada para eliminar todo intento por los gobiernos que pretenden desarrollar políticas y avances en temas sociales, populares o de la clase trabajadora. El poder es dominado por lo masculino, los casos donde mujeres ocupan puestos de poder en la región y han implementado políticas públicas y fuertes acciones sociales, han sido violentadas de diversas maneras por las políticas neoliberales y el sistema patriarcal.

-Las mujeres sindicalistas participantes del evento consideran que su rol dentro del sindicato ha sido el espacio de fortalecimiento tanto profesional como sindical para ellas, es una oportunidad de empoderamiento, crecimiento y liderazgo para las mujeres que participan de diversas maneras dentro de la organización. Existe mayor sororidad dentro del sindicato y consideran que es un trabajo que se han ido ganando desde las bases.

Es necesario rescatar que las mujeres que participaron de esta actividad muchas de ellas (32%) tienen edades entre los 25 y 35 años de edad, lo que nos da un panorama general de mujeres jóvenes participando a nivel sindical. El 31% de las participantes además pertenecen a una población indígena y son bilingües (hablando su lengua originaria y el español); la mayoría son maestras de primaria (49%). Estas mujeres ocupan cargos dentro del sindicato a nivel municipal y departamental y el tiempo de estar en el puesto es muy variado, muchas de ellas ya tienen de 5 a 10 años, así como otras que llevan de 1 a 3 años. La ventaja de este grupo de mujeres es su variedad de edades, experiencia sindical y pluralidad cultural, lo cual enriquece aún más el equipo de trabajo.

-Ser mujer en Guatemala evidencia que continúan viviendo situaciones de discriminación en varias vías. Guatemala mantiene una cultura machista posicionada donde se ve a la mujer en un segundo plano. Muchas de las mujeres son doblemente discriminadas por ser mujer e indígenas. Además, la lucha de ellas  por espacios de decisión y poder en su ambiente laboral es difícil, los hombres continúan teniendo los niveles más altos, y las mujeres que llegan a esos espacios, sobre todo a nivel profesional, son de alguna manera, destituidas. 

-Por otro lado, las compañeras aclaran que las políticas públicas con perspectiva de género como la Ley contra el femicidio en Guatemala, son leyes que están en papel. Los femicidios de mujeres indígenas son un ejemplo de ello, ya que son crímenes que muchas veces no se investigan.

-La situación de la educación pública en Guatemala apunta a la necesidad de hacer política pública de educación bilingüe intercultural, pero no desde una visión folclorista, sino desde las realidades de los pueblos indígenas. Mencionan que Guatemala cuenta con cuatro pueblos: los mayas, mestizos, garífuna y Xinca, cada uno con sus particularidades y eso debe verse reflejado en la educación pública. La educación monolingüe no debe ser la única opción.

Unido a esto, las compañeras participantes consideran necesario el acceso a la educación de las niñas ya que en muchas ocasiones son los niños los que han tenido ese derecho. Consideran que se debe dar además de acceso, calidad de educación con mayores recursos.

Guatemala nos muestra un panorama aún de lucha para que la sociedad sea transformada con el fin de eliminar las desigualdades sociales en todos los aspectos.

Es necesario deslegitimar el discurso patriarcal y de poder y fomentar un discurso desde la igualdad y la justicia social.

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